Estambul, una ciudad con grandes influencias culturales

Con más de 15 millones de habitantes, este particular enclave con una parte en Europa y otra en Asia es un lugar vibrante y moderno en el que los deseos de renovación conviven con la tradición más acérrima.

DÍA 1

Pera, un barrio muy europeo repleto de restaurantes y cafeterías de especialidad perfectas para pasar la tarde y tranquilas en comparación con el resto del caos imperante. En sus calles se encuentra el Pera Palace, uno de los hoteles más importantes de la ciudad que alberga el primer ascensor de Turquía y en el que la espía Matahari se alojaba cuando viajaba al país.

Si caminas desde allí con intención de cruzar al Cuerno de Oro (como se llama la parte más antigua de Estambul) llegarás a la Torre de Gálata. Esta construcción con origen en el año 548, pero renovada por los genoveses en el 1348, es uno de los símbolos más famosos de la gran urbe, y a su alrededor se acumulan tiendas y restaurantes en una placita muy agradable para hacer un descanso.

Cruzamos el puente de Gálata, repleto de pescadores, imposible saber cuáles profesionales y cuáles amateur, que se amontonan para intentar pescas caballa en el Bósforo. Si te gustaría probarla, nada mejor que bajar a los restaurantes de la parte baja del puente para comer un bocadillo por tres euros.

Desde ese mismo puente es posible divisar su skyline: tendrás la sensación de que las mezquitas flotan por encima de los edificios coronando la ciudad.

La torre y el barrio de Gálata.

En el otro lado del puente empieza el caos: el bullicio del Bazar de las Especias. A los laterales se amontonan tiendas de cazuelas relucientes, vestidos de boda y una esquina en la que te muelen el café y te lo ponen en un saquito. 

Si seguís subiendo por las calles estrechas, llegarás a una de las avenidas que desemboca en el parque del Sultán Mahmet que separa las dos edificaciones más impresionantes de la ciudad: Santa Sofía y la Mezquita Azul. Ambas presumen, una enfrente de la otra, como en una competición eterna, de su belleza y singularidad. Los turistas se amontonan para encontrar la mejor perspectiva de la foto pero nada es comparable a verlo en persona.

Para finalizar el día, se recomienda una cena en Room Mezze 360, un restaurante situado en un rooftop con vistas privilegiadas a la ciudad. 

DÍA 2

Para moverse por Estambul si sos primerizo, lo mejor que podes hacer para empezar es reservar plaza en un free tour. La mayoría salen de los jardines delanteros de Santa Sofía.

Desde hace algunos meses Santa Sofía es una mezquita y todos los mosaicos cristianos han sido tapados con cortinas blancas. Tras las múltiples protestas de las entidades de turismo y de historiadores han conseguido destapar algunas, pero no todas. Así que sí, entrar al edificio ahora implica acceder a una mezquita con los pies descalzos y las mujeres con un velo que cubra su cabello.

Foto: Jeison Higuita by Unsplash

Una alfombra verde jade gigante cubre todo el suelo y los fieles rezan entremezclados con turistas que disfrutan maravillados la grandiosidad del edificio con la segunda cúpula más grande del mundo. Los mosaicos interiores siguen tapados y dejan la máxima visibilidad a seis medallones inscritos en árabe con el nombre de Alá, Mahoma y los cuatro califas. Las lámparas que cuelgan tienen mil años.

“Los bizantinos consideraban que el centro del mundo estaba en Santa Sofía y coronaban a los emperadores aquí”, cuenta un guía de la mezquita.

Otros lugares para visitar son: el Palacio de Topkapi, centro administrativo del Imperio Otomano y los restos del Hipódromo de Estambul, lugar que Constantino decoró con obras de arte griegas e incluso egipcias. También, la Mezquita Azul.

No podes irte de Estambul sin perderte en el Gran Bazar, el cuál esta repleto de tiendas de cerámica, alfombras, coloridas lámparas y las famosas falsificaciones.

Las tiendas, muchas con aspecto de recién reformadas, contrastan con el desconche de las paredes y los cables que decoran las columnas. Es completamente parte del encanto. Si encontras un puestecito en el que poder tomarte té y baklavas, hacelo.

DÍA 3

Barrio de Gálata

En los alrededores de la Torre, las calles con tiendas de souvenirs se alternan con un movimiento de establecimientos de diseñadores locales y artesanos. El Estambul más vibrante y reivindicativo destapa su personalidad en pequeños espacios en los que comprar decoración, camisetas o láminas.

Foto: Fernando Trivino by Unsplash

Aponia, un proyecto del artista Faith Dagli que desde 2009 diseña y produce en la ciudad y además da un espacio para que otros artistas vendan sus prints allí. Es perfecta para llevarse un recuerdo diferente. Las librerías y tiendas de música también son muy buenas y bien merecen una investigación.

Adana Ocakbaši tiene “la mejor carne de Estambul”. La preparan a la brasa delante de ti, es un espacio pequeñito y familiar y alejado de los circuitos tradicionales de turistas. Existe desde 1978 y tiene muy buenos kebabs.

Fuente: Traveler

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