En el Caribe, pero también en Europa, las grandes cadenas hoteleras redefinen el concepto de todo incluido más allá de mojitos y buffets añadiendo experiencias y servicios exclusivos.
Los All Inclusive hace años que habían perdido su atractivo. Mojitos en la piscina, perritos calientes a cualquier hora y buffets de dudosa calidad era lo que se podía esperar de los ‘hoteles de pulserita’, más afanados en retener a los huéspedes en sus instalaciones que en ofrecer experiencias en destino.
Porque daba igual que estuvieras en Canarias, Cancún o República Dominicana, la idea era playa, piscina, beber, comer y vuelta a empezar.
Pero algo está cambiando: no puede ser casualidad que las grandes hoteleras del mundo estén retomando el viejo concepto de ‘all inclusive’ para volver a un modelo que se percibe como caduco.
De Marriott a Hyatt pasando por Meliá, ahora el todo incluido viene de la mano del lujo y ofrece todo tipo de experiencias que van de cenas gourmet a la carta a servicios de mayordomo pasando por viajes en yate.

El propio cambio de mentalidad de los viajeros tras la pandemia está detrás de esta dinámica pues, como señala Brian King, responsable de la región del Caribe y América Latina de Marriott International, “La gente realmente no busca sorpresas cuando se trata de lo que está incluido”. Lo que quieren es ir, descubrir, disfrutar y “pagar una sola vez”.
De jugar al golf en un campo premium a descubrir la vida silvestre en los parques nacionales, aprender idiomas, hacer cursos de cocina, degustaciones de cócteles o clases de tai-chi y yoga, además de una amplia oferta gastronómica con restaurantes también incluidos en la tarifa, las nuevas propuestas tienen que ser tan excitantes como enriquecedoras.
Un ejemplo precisamente de Marriott es el nuevo Sanctuary Cap Cana en República Dominicana, el primer complejo de lujo todo incluido de Marriott International y The Luxury Collection.

Ubicado a 15 minutos del Aeropuerto Internacional de Punta Cana y cerca de Punta Espada Golf Club, el campo de golf número uno del Caribe, Sanctuary Cap Cana combina arquitectura y diseño con un alojamiento de lujo y, sobre todo, un servicio excepcional.
Caribe, la meca del todo incluido, no es sin embargo el único destino donde crece este modelo.
Meliá Hotels International ha desembarcado este año en España con su marca de resorts de lujo Paradisus by Meliá y el concepto ‘Destination Inclusive’ en el nuevo Paradisus Gran Canaria.
Situado en la playa de San Agustín de Las Palmas, cuenta con 297 habitaciones y suites, un vanguardista espacio wellness que incorpora las últimas tecnologías y nueve propuestas de restauración que reúnen los mejores sabores del mundo y cocina local.
En línea con las tendencias mencionadas, el hotel no busca tanto retener a sus clientes dentro como “conectar a sus huéspedes con el destino, la cultura y su naturaleza”.

Otro gran actor del todo incluido de lujo, especialmente desde la adquisición en 2021 de Apple Leisure Group, es Hyatt, que opera ahora 9 marcas con más de 120 resorts en 40 destinos y 11 países en el segmento del todo incluido de lujo.
Además de México y el Caribe, Hyatt cuenta con propiedades de este modelo en Europa, en lugares como Grecia, Madeira, o Canarias, con las enseñas Dreams e Inclusive Collection a las que pertenecen, entre otros, Dreams Lanzarote Playa Dorada y Secrets Lanzarote Resort & Spa, en los que se ofrecen desde paseos en barco por la costa a música con artistas locales en vivo.
Su todo incluido (sin pulsera) se enmarca en lo que la compañía denomina ‘Unlimited Luxury’ e incluye acceso ilimitado a restaurantes gourmet a la carta sin necesidad de reserva, servicio de habitaciones y concierge 24 horas, entretenimiento, fiestas temáticas, comidas privadas en la habitación o servicio de lavandería.
InterContinental Hotels (a través de su acuerdo con Iberostar Hotels & Resorts) o Hilton son otras de las hoteleras que apuestan por este modelo.

Para descubrir el destino más allá del buffet y la barra libre de piña colada.