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¿Volar te provoca dolor de oídos?

06/09/2023 09:00 Hs.

¿Volar te provoca dolor de oídos?

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Si la altitud o los cambios de presión en vuelo te causan incomodidad, hay algunos trucos para que pongas en práctica y que seguramente aliviarán el dolor o las molestias.

Si cuando el avión empieza a ganar altitud o al iniciar el descenso sentís que dos elefantes se te acaban de sentar sobre los tímpanos, o tal vez sientas ruidos y crujidos o simplemente de pronto dejás de escuchar todo lo que sucede a tu alrededor es porque, definitivamente, se te taparon los oídos causándote una gran sensación de incomodidad.

Lo que se esconde detrás de esa sensación es el exceso de presión en el oído medio, esa cámara de aire que se encuentra detrás de los tímpanos y que alberga a los tres pequeños huesos del sistema auditivo: yunque, martillo y estribo.

El oído medio está conectado a la parte superior de la garganta mediante el Tubo de Eustaquio, que cumple la función de ecualizar la presión de aire que con cada trago o bostezo se abre.

Durante el vuelo los oídos son sometidos a variaciones en la presión y podés sentir una sensación muy desagradable, especialmente en el descenso, cuando el tubo de Eustaquio se cierra fuertemente por una acción de "aspirado por vacío" que empuja la membrana del tímpano hacia adentro afectando la audición y causando dolor.

Si además, estás congestionado a causa de un resfrío o una alergia tendrás mayores dificultades. Seguí esta simple idea: "si no podés mantener tus oídos despejados en tierra deberías permanecer al nivel del mar". Pero si tenés que volar igual, o tenés problemas con la altura, podés tomar unas simples precauciones y llevar algunos tratamientos de primeros auxilios para ayudarte a superar el mal momento.

Recomendaciones

Con el consentimiento de un médico, los adultos pueden tomar un descongestivo. En caso de ser un vuelo corto es preferible tomarlo antes de iniciar el viaje, en cambio si se trata de un viaje de 8 horas o más, lo ideal es tomarlo una hora antes del momento previsto para el aterrizaje. La gente suele tener más problemas al momento del aterrizaje y no del despegue. También se puede hacer uso de algunas gotas nasales.

La elección del descongestivo tendrá que ver con lo qué querés lograr. Es decir, si además de liberar tus vías nasales querés dormir, tendrás que basar tu elección en los remedios que te provoquen sueño (en general todos aquellos que contienen antihestamínicos provocan somnolencia).

Sea cual sea la elección tené presente que, en mayor o menor medida, todos actúan como calmantes y por eso no es recomendable ingerirlos si vas a manejar al llegar a destino ya que tus reflejos no estarán del todo alertas.

Si tus oídos sufren en el descenso hay una maniobra mecánica que te ayudará a minimizar la sensación de incomodidad. Para realizarla tapá la nariz apretándola con los dedos y soplá suavemente para igualar la presión del oído interno con el exterior, si escuchás un sonido parecido a una leve explosión significa que tus oídos están ecualizando la presión y eso es bueno. Otra maniobra es simular un bostezo, abriendo bien grande la boca, eso también puede funcionar, al igual que tragar saliva o masticar un chicle. Todas esas acciones ayudan a destapar los oídos.

Si los oídos continúan tapados después del vuelo o de un viaje a gran altura y no se te destapan al transcurrir un día será momento de ver a un médico para descartar un daño causado por los cambios de la presión. A veces se producen pequeñas hemorragias en el oído medio.

El tratamiento para esa lesión se realiza con descongestivos, medicinas con corticoides e incluso a veces hay que realizar una pequeña incisión en el tímpano, con anestesia local, para liberar los fluídos. Esa incisión cierra sola en pocos días.

El tubo de Eustaquio funciona mejor en los adultos que entre los chicos, por ese motivo prestá mucha atención a tus chicos (cuanto más pequeños más difícil saber qué les pasa, ya que no se pueden expresar).

Para los bebés es importante llevar un chupete o una mamadera para dársela al momento del despegue o el aterrizaje o, si todavía toma el pecho lo ideal sería amamantarlo en esos momentos cruciales del vuelo. La acción de chupar o succionar que causa una manipulación de la cavidad bucal ayuda a abrir y cerrar el tubo de Eustaquio para liberar la entrada y salida del aire evitando la presión del oído interno.

Para los chicos más grandes la molestia que pueden llegar a sentir no es más que lo que sienten al estar resfriados, pero si han sufrido episodios anteriores de infecciones de oído o están congestionados preguntale al pediatra si puede usar algunas gotas descongestivas para aliviarlos.

Después de todo, serán sólo molestias de breve duración que no impedirán que disfrutes de tus vacaciones.

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