Árboles con copas teñidas de rojo y follaje cobrizo se funden con aguas turquesas y cielos anaranjados: la ciudad rionegrina se convierte en un espectáculo imperdible en esta estación del año. Y esta Semana Santa, del 17 al 20 de abril, además se realiza la Fiesta Nacional del Chocolate 2025.
En otoño, los bosques de tiñen de un color rojo fulminante y las hojas que caen de los árboles, transforman el suelo con su color dorado y amarillo intenso. Es un espectáculo digno de ver y mejor aún si es desde un catamarán. Los turistas suelen hacer el recorrido de Isla Victoria y el Bosque de Arrayanes o también se puede optar por una navegación hacia Puerto Blest y la Cascada de los Cántaros. Otros eligen la exploración del Brazo Tristeza y la cascada del arroyo Frey. En cualquier caso, es un planazo. Aprovechando la merma en la cantidad de gente, ésta época del año también es ideal para explorar el circuito chico, un recorrido de 60 kilómetros que abarca playas, senderos y miradores. Los puntos clave son las vistas desde el cerro Campanario, Colonia Suiza y los paisajes de Bahía López, Punto Panorámico y el Parque Llao Llao.
El Chocolate. Una vez que regresan de los paseos, los turistas podrán aprovechar la noche para pasear por la calle Mitre que estará íntegramente intervenida por la Fiesta Nacional del Chocolate, uno de los encuentros más convocantes de la ciudad.
Esta Semana Santa además se realiza la Fiesta Nacional del Chocolate 2025. Del 17 al 20 de abril, se vivirá un fin de semana lleno de experiencias, sabores, sensaciones, y lugares para visitar y descubrir. Los Maestros Chocolateros ya están preparando los huevos de pascua con sorpresas increíbles, barras de chocolate enormes llenas de frutos secos y muchas cosas más, para que estas pascuas estén llenas de experiencias, sabores y sensaciones inolvidables. Chocolate es sinónimo de Bariloche.
En esta Fiesta podrán ver la elaboración de la barra más larga del mundo. Además, habrá shows artísticos gratuitos. Actividades para convertirte en un maestro chocolatero, realizar tabletas y huevos de pascua. La elección de la reina que recibe una corona y su peso en chocolate.
La aventura. Si se llega a Bariloche vía micro o avión, la recomendación es alquilar un auto, porque las distancias son largas. De todas maneras, hay muchísimas agencias de turismo en la zona para contratar excursiones o una opción más económica es el transporte público. Si la idea es aventurarse con vehículo propio, es importante saber que lugares como el Cerro Tronador -el más alto de Bariloche y hogar de siete glaciares, entre ellos, el Ventisquero Negro- tienen un ascenso de ripio y no cualquier auto puede circular. Ya sea para eso o para cualquier otra excursión, es importante chequear con antelación el clima.
Bariloche es conocido por tener una temperatura muy cambiante por lo que la ropa de abrigo e impermeable son un requisito primordial. Muchos viajeros que no cuentan con la ropa adecuada optan por alquilarla: la calle principal Mitre, tiene muchísimos locales para alquiler de éste tipo de vestimenta.
Si la idea es estar en contacto directo con la naturaleza y ser testigo de atardeceres otoñales mágicos, la opción más adecuada es el trekking, que en ésta época del año cuenta con el plus de tener menos gente en los senderos, ausencia de los molestos tábanos y un clima ideal para los ascensos y descensos. En este sentido, los mejores senderos son Piedra de Habsburgo en el cerro Otto, cerro Goye, Filo de las Cabras en el cerro López, Laguna Verde cerca del Refugio Neumeyer, cualquiera de los cuatro refugios (López, Frey, Laguna Negra y Jakob), Paso de las Nubes y Laguna Ilón.