Más allá del Coliseo, la Plaza de España o el Vaticano, Roma esconde lugares poco conocidos que revelan otra cara de la ciudad. Espacios singulares, cargados de historia y simbolismo, conviven a pocos pasos de los íconos más visitados y permiten descubrir una Roma distinta, sorprendente e igual de imprescindible para quien recorre la capital italiana.
En la iglesia de San Ignacio de Loyola en busca de ilusiones ópticas
A pocos minutos a pie del Panteón se encuentra la Iglesia de San Ignacio de Loyola, una joya del barroco inaugurada en 1650. Dedicada al fundador de la Compañía de Jesús, canonizado pocos años antes, el templo se destaca por las obras del arquitecto y pintor Andrea Pozzo, célebres por su magistral uso de la perspectiva. La experiencia comienza en el centro de la nave principal: al llegar a la altura de un disco señalado en el piso y mirar hacia el techo, se revela una sorprendente ilusión óptica. A través de un juego de columnas y arcos pintados, parece emerger una segunda iglesia superpuesta a la real, que encierra la representación de la gloria de San Ignacio. Más adelante, en la intersección de la nave con el crucero, otro punto marcado invita a repetir el gesto. Allí se descubre una cúpula que, en realidad, no existe. Aunque estaba prevista en el proyecto original, nunca se construyó, y fue reemplazada por una pintura tan perfecta que cuesta creer que no sea una estructura real.
En Piazza Vittorio la puerta es mágica
En la Piazza Vittorio, cerca de la estación Termini, se conserva la enigmática Porta Alchemica, el único vestigio de la antigua Villa Palombara. Esta puerta del siglo XVII está cubierta de símbolos alquímicos vinculados a la pasión de su dueño, el marqués Massimiliano Savelli Palombara, y a una leyenda que involucra al alquimista Francesco Giuseppe Borri, quien habría desaparecido tras atravesarla en busca del secreto para crear oro. Hoy, es uno de los rincones más misteriosos y fascinantes de Roma.
Un museo para las almas del purgatorio
El Museo de las Almas del Purgatorio es sin duda uno de los más peculiares. Inaugurado en 1917, se encuentra en la sacristía de la Iglesia del Sagrado Corazón del Sufragio, en Lungotevere Prati, y conserva lo que supuestamente es una prueba de la existencia de un lugar de paso entre la vida terrenal y el Paraíso, procedente de Italia y de otros países. El origen del museo se remonta a finales del siglo XIX, cuando se produjo un incendio en la iglesia. Don Victor Jouët, fundador del edificio, tuvo la certeza de que había visto un rostro humano sufriente entre los rastros dejados por el fuego y estaba convencido de que se trataba de un alma del purgatorio. Desde ahí se continuó la búsqueda de testimonios similares, hasta la realización del museo. Conserva documentos y reliquias, misteriosos supuestos vestigios del más allá.
En la Basílica de San Pietro in Vincoli, tras la pista de un misterioso milagro
Otra iglesia, otro misterio. A 500 metros del Coliseo, la iglesia de San Pietro in Vincoli guarda un gran secreto, que deriva ya desde su nombre, se refiere a las cadenas que se guardan en un relicario: se dice que fueron utilizadas para atar a San Pedro cuando estaba prisionero en Jerusalén. Según la leyenda, Licinia Eudoxia, esposa del emperador de Occidente Valentiniano III, se las regaló al papa León I, tras recibirlas de su madre, también esposa de un emperador, Teodosio II de Oriente. La iglesia conservaba ya las cadenas que habían tenido prisionero al Santo en la Cárcel Mamertina, la más antigua de Roma. Cuando se juntaron las cadenas, se fundieron entre ellas: fue un milagro. Para conmemorarlo, se erigió la iglesia, también llamada Basílica Eudossiana, en honor a la emperatriz que ayudó a su construcción. En definitiva, Roma siempre es capaz de sorprender, incluso fuera de los itinerarios habituales.
En Roma hasta las muñecas tienen su propio hospital
Una de las tiendas más antiguas de Roma, conocida como Ospedale delle Bambole (Hospital de las muñecas), en el número 29 de la Via di Ripetta, cerca de la Piazza del Popolo, data de 1939. Se trata de una tienda llamada Restauri Artistici Squatriti, a la que los romanos han apodado jocosamente "La tienda del terror", porque al pasar por ella no es raro ver en el escaparate cabezas de muñecas, manos y otras piezas. Sin embargo, ahí no sucede nada macabro: es un taller de artesanía donde se trabaja para dar nueva vida a las muñecas y otros juguetes, especialmente a los más antiguos. Hay muñecas de porcelana, de tela, incluso de cartón piedra, y hay muchos propietarios y aficionados, muchos coleccionistas, que confían en el Hospital para dar nueva vida a piezas históricas. Una artesanía preciosa y cada vez más rara, que se ha llevado a cabo con gran pasión aquí durante generaciones. Pásate por allí, aunque no tengas una muñeca que cuidar.