Este sábado en “Ciudadanos Viajeros” por Splendid AM990 de 12 a 14 h conversamos con el presidente de la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés de la Ciudad de Buenos Aires -AHRCC-, Camilo Suárez, quien trazó un diagnóstico crudo pero matizado sobre la situación que atraviesa el sector gastronómico y turístico porteño.
En una extensa entrevista radial, el dirigente empresario analizó el impacto potencial de la reforma laboral, la caída del consumo, la presión impositiva y las dificultades estructurales que enfrentan las pymes del rubro.
La reforma laboral, en términos generales, es adecuada, pero hay que esperar a ver cómo funciona en la práctica
Suárez consideró que, en términos generales, la reforma laboral “es adecuada” y que podría generar mayor confianza para la inversión, además de modificar el equilibrio histórico entre empleadores y empleados. Según explicó, entre los empresarios del sector predomina una lectura positiva de la iniciativa, aunque con cautela. “Como toda reforma, hay que esperar a ver cómo funciona en la práctica”, advirtió, al señalar que muchas veces los diseños teóricos sufren distorsiones cuando se aplican en la realidad cotidiana.
Va a generar mayor confianza para la inversión y puede ayudar a perderle el miedo a contratar
Uno de los puntos centrales de su análisis fue el temor histórico de los empleadores a ampliar su dotación de personal. En ese sentido, sostuvo que la reforma podría contribuir a “perder el miedo” a contratar, aunque remarcó que su verdadero impacto solo podrá evaluarse con el paso del tiempo.
Si una de las dos patas —capital o trabajo— se siente perjudicada, indudablemente va a ser algo que habrá que corregir
Sin embargo, el dirigente también reconoció que existen aspectos controvertidos, especialmente desde la óptica de los trabajadores. Consultado sobre la extensión de jornadas sin el correspondiente pago de horas extras, admitió que se trata de un punto crítico que deberá ser observado con atención. Para Suárez, cualquier cambio normativo debe sostenerse en un equilibrio real entre capital y trabajo.
La llave de todo esto es recuperar el consumo
Más allá del debate laboral, Suárez fue contundente al señalar que el principal problema del sector no pasa hoy por la legislación, sino por la falta de consumo. “La llave de todo es recuperar el consumo”, insistió. Según explicó, sin una mejora en la demanda, resulta ilusorio pensar en expansión, nuevas contrataciones o mejores salarios. “No puedo atacar penales si no llego a fin de mes”, graficó.
La gastronomía es lo primero que se recorta cuando hay una crisis
El titular de la entidad que nuclea a la gastronomía porteña detalló que la actividad muestra una caída interanual que no es un secreto para nadie. Si bien destacó que el cierre de 2025 fue auspicioso gracias a eventos masivos, recitales y acciones coordinadas con el Gobierno de la Ciudad, aclaró que ese impulso no puede sostenerse durante todo el año. “No todos los meses tenemos un Lollapalooza”, resumió, al tiempo que reclamó un nivel de consumo sostenido que permita atravesar los meses “normales”.
La actividad gastronómica interanual cayó, y no es un secreto para nadie
En ese contexto, describió cambios visibles en los hábitos de los consumidores: menos postres, vinos más económicos, platos compartidos. Señales, según indicó, que se repiten cada vez que la economía entra en crisis y que reflejan un ajuste inmediato en el gasto gastronómico, uno de los primeros rubros que se recortan cuando cae el poder adquisitivo.
Tenemos un 47% de presión impositiva en la actividad: es inviable
Otro de los ejes del reclamo empresario fue la presión impositiva. Suárez afirmó que el sector enfrenta una carga cercana al 47%, un nivel que calificó de “inviable” para la mayoría de los establecimientos, en su enorme mayoría pymes. Si bien reconoció la necesidad de sostener al Estado, reclamó una revisión profunda de los costos fiscales para permitir la supervivencia y el desarrollo de los negocios.
No se trata de aniquilar derechos, sino de buscar equilibrio
En cuanto a los conflictos laborales, el dirigente recordó que en el pasado se registraron casos de indemnizaciones millonarias que, a su entender, resultaron desproporcionadas y pusieron en riesgo la continuidad de empresas enteras. Desde esa perspectiva, valoró que la reforma busque corregir excesos sin avanzar sobre los derechos de los trabajadores. “No aniquilemos derechos, pero tampoco pongamos en tela de juicio la continuidad de un negocio por un juicio laboral”, planteó.
Dame consumo, después hablamos del resto
Finalmente, Suárez insistió en que el éxito de cualquier política económica dependerá de su capacidad para reactivar el mercado interno. Menos impuestos, más consumo y un equilibrio razonable entre capital y trabajo aparecen, en su visión, como las condiciones indispensables para que la gastronomía y el turismo vuelvan a crecer de manera sostenida.