En “Ciudadanos Viajeros” por Radio Splendid AM990 con la conducción de Manuel Sierra nos pusimos en contacto con el intendente de Saladillo, José Luis Salomón, para saber de qué se trata la Fiesta de la Galleta de Piso que se realizó este pasado fin de semana.
Esto nos contó:
El municipio bonaerense de Saladillo vive este fin de semana una nueva edición de la Fiesta de la Galleta de Piso, un evento que combina tradición, gastronomía y cultura local, y que ya se convirtió en una marca distintiva de la ciudad.
“...no teníamos una fiesta tradicional que nos caracterizara este de alguna manera.”
La celebración, que se desarrolla hoy y mañana, nació en 2019 con el objetivo de darle al distrito una fiesta propia que lo represente. “Queríamos algo original, que nos identifique”, explicó el intendente José Luis Salomón, quien impulsó la iniciativa durante su primer mandato.
“...es la galleta que se cocina con el horno tibio… Tarda más en hacerse, pero es más crocante.”
El origen de la galleta de piso se remonta a principios del siglo XX. En 1912, una panadería local comenzó a elaborarla, y en 1918 logró un hito inesperado: envió este producto artesanal a un concurso en Milán, donde obtuvo una medalla de oro. “Es parte de nuestra historia y de nuestra identidad”, destacó el jefe comunal.
“La verdadera galleta del piso tiene un color más tostado que el pan común"
La galleta de piso se distingue por su forma redondeada y su cocción particular: se cocina directamente sobre el piso del horno de barro, cuando este ya está en etapa de enfriamiento. Esto le otorga una textura más crocante y una mayor durabilidad que el pan tradicional, pudiendo conservarse entre 10 y 15 días. Históricamente, era un alimento clave para los trabajadores rurales, que compraban grandes cantidades para varios días.
“La fiesta permitió recuperar el consumo de la galleta de piso.”
Actualmente, Saladillo mantiene viva esta tradición gracias a varias panaderías que continúan produciéndola de manera artesanal.
La fiesta gira en torno a este producto típico. Este año se elaborarán unas 15.000 galletas que serán distribuidas entre 30 instituciones locales, que las ofrecerán al público acompañadas de distintas propuestas gastronómicas: desde carnes y embutidos hasta guisos y preparaciones más elaboradas.
“No se vende la galleta sola: hay que venderla con una propuesta gastronómica.”
Además, el evento incluye una fuerte impronta cultural y comunitaria: participan más de 170 emprendedores, 27 food trucks, cervecerías artesanales y unas 22 propuestas artísticas, en su mayoría locales, con la presencia de músicos y más de 100 bailarines.
“La idea es que no sea solo un evento recreativo, sino también una oportunidad para apoyar a las instituciones”, remarcó Salomón, subrayando el rol social que cumple la fiesta.
“No es la fiesta de ninguna gestión… es una fiesta que la gente adoptó como propia.”
El cierre estará a cargo del cantante Axel, mientras que durante ambas jornadas habrá espectáculos, actividades y degustaciones. La entrada es libre y gratuita.
“Los eventos no solamente deben ser recreativos, sino también una oportunidad para las instituciones.”
Ubicada a 180 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, Saladillo se presenta así como una opción cercana para disfrutar de una tradición con historia propia, donde la gastronomía se convierte en un puente entre el pasado y el presente.