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“Ser sustentable no significa necesariamente ser más caro”

09/09/2026 15:15 Hs.

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“Ser sustentable no significa necesariamente ser más caro”

09/09/2026 15:15 Hs.

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En “Ciudadanos Viajeros” por Splendid AM990 recibimos la visita de Fabián Piqué, consultor de Turismo Sustentable, con quien analizamos el nacimiento de esta tendencia que apunta a mejorar las prácticas de las empresas turísticas en favor del medio ambiente y que cada vez más exigen los turistas en todo el mundo. 

Este es el resumen de lo que nos dijo: 

La sustentabilidad dejó de ser un concepto reservado a especialistas para convertirse en una dimensión cada vez más presente en la actividad turística. Desde las primeras discusiones internacionales sobre desarrollo sostenible hasta la incorporación de prácticas concretas en hoteles, destinos y empresas, el turismo comenzó a revisar su relación con el ambiente, las comunidades locales y la propia rentabilidad del negocio.

Así lo explicó Fabián Piqué al repasar la evolución del turismo sustentable y los cambios que también experimentó el viajero. Según señaló, el concepto comenzó a instalarse a nivel mundial hacia fines de la década del 90, a partir del denominado Informe Brundtland y de los debates internacionales sobre desarrollo sostenible.

En turismo, sin embargo, la incorporación fue posterior. “A nivel turismo llegamos recién a los años 2000 y pico cuando tenemos un Consejo Mundial de Turismo Sustentable, el GSTC”, explicó. En Argentina, sostuvo, el concepto comenzó a tomar mayor fuerza alrededor de 2010, 2011 y 2012.

De Costa Rica a los hoteles argentinos

Costa Rica aparece como uno de los primeros referentes para comprender el vínculo entre turismo y naturaleza. El desarrollo de emprendimientos hoteleros asociados al ecoturismo mostró que era posible combinar actividad turística y preservación ambiental.

“Costa Rica tenía un modelo turístico de negocio vinculado a la naturaleza que fue lo primero que nos llamó la atención”, recordó Fabián, quien por entonces residía en Bariloche y comenzó a interesarse por esa experiencia.

En Argentina, uno de los hitos fue la creación de la certificación Hoteles + Verdes, impulsada por la Asociación de Hoteles de Turismo de la República Argentina (AHT) en 2013. Desde entonces, la iniciativa contribuyó a instalar progresivamente la sustentabilidad dentro del sector hotelero.

Actualmente, son aproximadamente 220 los hoteles certificados, aunque el entrevistado aclaró que el número todavía representa una proporción reducida del total de establecimientos del país. Además, la certificación se extendió a Paraguay y Uruguay.

Pero contar con una certificación no es la única manera de desarrollar buenas prácticas. “Que no esté certificado un hotel no quiere decir que no tenga buenas prácticas”, remarcó, al señalar que existen establecimientos que aplican medidas de sustentabilidad aunque todavía no hayan avanzado en un proceso formal de certificación.

Sustentabilidad: mucho más que cuidar el ambiente

Uno de los conceptos centrales planteados fue que la sustentabilidad turística no puede reducirse exclusivamente al cuidado ambiental. “Es un entrecruce dicho de una manera simple de un turismo que es económicamente rentable, socialmente inclusivo y ambientalmente responsable”, explicó.

Esto implica que un emprendimiento turístico debe ser económicamente viable, pero al mismo tiempo integrarse con la comunidad local, incorporar proveedores y emprendedores de la zona, promover la gastronomía y la cultura local y, además, gestionar responsablemente recursos como el agua y la energía y reducir la generación de residuos.

La sustentabilidad, por lo tanto, atraviesa a toda la cadena turística: hoteles, agencias de viajes, emprendedores y destinos pueden incorporar prácticas que reduzcan el impacto y generen beneficios para las comunidades.

Tecnología para reducir el desperdicio

La innovación tecnológica también comenzó a ocupar un papel relevante. Uno de los ejemplos mencionados fue el trabajo que realiza la cadena hotelera Iberostar, que utiliza inteligencia artificial para estimar la cantidad de alimentos necesarios de acuerdo con el perfil de los huéspedes alojados. El objetivo es reducir el excedente de comida y evitar que los alimentos terminen desperdiciándose. Para Fabián, se trata de un ejemplo concreto de cómo la tecnología puede ponerse al servicio de la sustentabilidad.

También destacó una de las propuestas surgidas del Concurso de Hoteles Sustentables, que ya lleva 13 ediciones y cuenta con participación internacional. Una de las iniciativas plantea desarrollar una aplicación capaz de vincular a hoteles que generan excedentes de comida con organizaciones no gubernamentales locales que puedan distribuir esos alimentos, siempre que se encuentren en condiciones adecuadas.

Pequeños cambios, grandes impactos

La sustentabilidad también puede incorporarse a partir de acciones sencillas. El desayuno buffet es uno de los ejemplos más cotidianos: una comunicación adecuada puede incentivar al huésped a servirse solamente aquello que efectivamente va a consumir.

“Consumamos solamente lo necesario, la comida no se debe tirar”, es el principio detrás de una práctica que busca reducir el desperdicio sin afectar la experiencia del pasajero.

Algo similar ocurre con el uso de las toallas. La posibilidad de reutilizarlas evita consumos innecesarios de agua, energía y productos químicos. Una práctica que ya está instalada en buena parte de la hotelería y que podría extenderse a otros ámbitos.

También avanzó la eliminación de los plásticos de un solo uso. Los pequeños envases individuales de shampoo, acondicionador o jabón están siendo reemplazados por dispensers o recipientes rellenables.

En materia de agua, algunos establecimientos comenzaron a utilizar sistemas de filtrado y botellas de vidrio reutilizables en reemplazo de las tradicionales botellas plásticas. Además de disminuir los residuos, estas alternativas pueden representar una mejora en la ecuación económica del propio establecimiento.

“La sustentabilidad tiene que ver con el eje de la economía, tanto como el ambiente como lo social comunitario”, sostuvo.

El turista también cambió

La transformación no se produce únicamente desde la oferta. El viajero comenzó a prestar mayor atención a lo que consume y a las consecuencias de sus decisiones.

La mayor disponibilidad de información permite conocer cómo funcionan los establecimientos y elegir, cada vez más, aquellos que muestran un compromiso con el entorno.

Fabián relató su experiencia personal: después de años de viajar sin prestar especial atención a estos aspectos, comenzó a elegir conscientemente los lugares donde alojarse y visitar.

Sin embargo, el precio continúa siendo un factor determinante. La buena noticia, según explicó, es que sustentabilidad y tarifas elevadas ya no necesariamente van de la mano. Las mejoras tecnológicas y la mayor accesibilidad de determinados insumos permiten que establecimientos con buenas prácticas puedan ofrecer tarifas similares a otros que no las implementan.

Turismo sin ambiente: una contradicción que preocupa

El avance del turismo sustentable también plantea una discusión más amplia sobre las políticas ambientales. Desde Bariloche, Fabián manifestó su preocupación por la reiteración de incendios forestales y por la falta de prevención en distintas zonas de la Patagonia.

Advirtió que la actividad turística necesita un ambiente cuidado para poder sostenerse en el tiempo. La existencia de períodos de nieve o lluvia no necesariamente compensa los ciclos prolongados de sequía que afectan a la región.

“La verdad que me hubiera sido realmente muy feliz si hubiera escuchado al Secretario Scioli hablar de ambiente a la par de turismo”, expresó, al reclamar una mayor presencia de las políticas ambientales dentro de la agenda turística.

En ese sentido, sostuvo que el presupuesto destinado a la prevención y a la respuesta frente a los incendios constituye una cuestión central para las comunidades y también para el turismo.

Viajar como si fuéramos invitados

Finalmente, la propuesta para el turista responsable puede resumirse en una idea sencilla: comportarse en el destino como lo haría al recibir a alguien en su propia casa.

“Ser consciente de que los lugares se preparan, se esfuerzan para recibirnos y que ese cuidado que tenemos como turistas sería el mismo que tenemos cuando queremos recibir gente en nuestra casa”, planteó.

Respetar las costumbres, los horarios, la cultura local, evitar dejar residuos y cuidar los recursos son acciones que pueden transformar la experiencia tanto para quien viaja como para quien recibe.

El desafío del turismo sustentable, entonces, ya no parece ser solamente convencer a la industria de que debe cambiar. También implica lograr que cada viajero entienda que sus decisiones forman parte de ese cambio.

Porque la sustentabilidad turística no se limita a separar residuos o apagar una luz. Se trata de establecer una relación más responsable con el destino, sus habitantes y sus recursos. Y, en definitiva, de entender que no puede haber turismo a largo plazo si aquello que hace posible el viaje deja de existir.
 

 

 

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Fabián Piqué
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