Este sábado en “Ciudadanos Viajeros” por Splendid AM990 entrevistamos a Carlos “Chino” Monti, titular de la empresa Costanera 241 Viajes y Turismo e integrante del Paraná Convention Bureau, quien nos habló acerca del crecimiento de la producción de vinos en la provincia que le valió a Paraná ser elegida sede de las VI jornadas Nacionales de Turismo del Vino pero también de la puesta en amrcha de un viejo sueño: un crucero fluvial por el Río Paraná a bordo de la nave “Renacido”.
Este es el resumen de la nota:
La provincia busca posicionar nuevos productos más allá de las termas y los carnavales. Un crucero boutique conectará Paraná con Santa Fe, Rosario y Buenos Aires, mientras que la recuperación de la vitivinicultura suma oportunidades para el turismo del vino.
Entre Ríos busca ampliar su perfil turístico con propuestas que combinan navegación, gastronomía, naturaleza y producción regional. Los cruceros fluviales por el río Paraná y el crecimiento del enoturismo aparecen como dos apuestas para diversificar la oferta provincial, atraer nuevos visitantes y poner en valor recursos que todavía son poco conocidos para buena parte del mercado argentino.
Así lo explicó Carlos Monti, director de Costanera 214 Viajes y Turismo, quien presentó una propuesta de cruceros boutique por el Paraná y destacó las oportunidades que ofrece la recuperación de la vitivinicultura entrerriana. Ambas iniciativas apuntan a desarrollar productos con identidad propia y a aprovechar el potencial del litoral como corredor turístico.
Un crucero boutique para volver a descubrir el Paraná
Después de aproximadamente 25 años de trabajo con excursiones turísticas por el río Paraná, Monti decidió avanzar con un proyecto que considera un sueño personal: ofrecer cruceros que permitan unir distintas ciudades utilizando el río como vía de conexión turística.
La propuesta contempla itinerarios de cuatro días y tres noches, con salida desde Paraná, escalas en Santa Fe y Rosario y llegada a Buenos Aires. El programa incluye desayuno, almuerzo, merienda y cena, además de excursiones y desembarcos para conocer atractivos del recorrido.
Entre las experiencias previstas se encuentran las visitas al Parque Nacional Pre-Delta y a la zona fluvial de Rosario, junto con momentos dedicados a disfrutar del amanecer y el atardecer en el entorno natural del río.
El barco tiene capacidad para 12 pasajeros cuando se contrata en forma exclusiva, una alternativa pensada para familias o grupos privados. En los viajes comercializados para pasajeros individuales, la capacidad prevista es de ocho personas, distribuidas en cuatro camarotes.
“¿Cómo es posible que semejante río como el Paraná, uno de los principales ríos del mundo, no tenga esta clase de oferta?”, planteó Monti al recordar que su interés por desarrollar el producto surgió después de conocer experiencias de turismo fluvial en destinos como el Amazonas, el río Paraguay y el Danubio.
El empresario también recordó que el Paraná tuvo en otras épocas servicios de pasajeros que conectaban distintas localidades e incluso llegaban hasta Asunción. Con el desarrollo de las conexiones viales, aquellos servicios fueron perdiendo protagonismo hasta desaparecer.
La nueva iniciativa busca recuperar esa lógica de utilizar el río como un corredor que vincule ciudades y permita descubrir paisajes desde otra perspectiva.
El desafío de instalar un producto que el mercado todavía desconoce
Para Monti, la puesta en marcha de los cruceros no depende únicamente de contar con la embarcación y organizar los itinerarios. El principal desafío será dar a conocer la propuesta, generar demanda y lograr que el producto se incorpore a los canales habituales de comercialización turística.
“Es difícil de comercializar en tanto y en cuanto no se conozca. Nadie te compra lo que no conoce”, resumió.
En ese sentido, destacó la importancia de promover los cruceros en ferias y acciones de comercialización, tanto en el mercado nacional como en el internacional. También señaló que la iniciativa cuenta con el respaldo de provincias vinculadas al río Paraná y consideró que el producto debería formar parte de la oferta con la que Argentina se presenta en los mercados turísticos.
La comercialización se realiza a través de los canales propios del emprendimiento y está abierta a las agencias de viajes interesadas en incorporar experiencias innovadoras a sus propuestas.
La información sobre itinerarios, fechas, servicios y tarifas puede consultarse en turismoenparana.com.ar, según indicó Monti durante la entrevista.
Navegar hasta una bodega: la conexión entre el río y el vino
La propuesta fluvial también abre posibilidades para combinar diferentes productos turísticos. Monti adelantó que, fuera de las fechas reservadas para los cruceros programados, el barco podrá utilizarse para realizar experiencias especiales que integren navegación y enoturismo.
Una de ellas contempla zarpar desde la costanera de Paraná y navegar hasta Colonia Ensayo, donde se encuentra la bodega Los Aromitos, próxima al río.
La iniciativa permitiría vincular una experiencia de navegación con la visita a un establecimiento vitivinícola, integrando dos recursos regionales en un mismo recorrido.
Este tipo de propuestas busca ampliar las posibilidades de excursiones y escapadas en Entre Ríos, una provincia tradicionalmente asociada con las termas, los carnavales y el turismo de naturaleza.
El regreso de los vinos entrerrianos
El enoturismo es otro de los segmentos que busca ganar protagonismo en la provincia. Durante la entrevista, los participantes destacaron que Entre Ríos cuenta con una tradición vitivinícola que quedó interrumpida durante décadas por restricciones legales a la producción de vino fuera de la región de Cuyo.
La recuperación de esa actividad permitió el surgimiento de nuevos emprendimientos y bodegas turísticas. En Concordia, por ejemplo, se mencionó la existencia de tres bodegas, en un contexto de revalorización de la producción regional.
La vitivinicultura entrerriana presenta características propias, con presencia de variedades como el Tannat, también muy difundido en Uruguay. Esta identidad productiva ofrece una oportunidad para desarrollar visitas a bodegas, degustaciones y experiencias vinculadas con la gastronomía local.
La provincia será además sede de la sexta edición de las Jornadas Nacionales de Turismo del Vino, que se realizarán el 22 y 23 de octubre en Paraná. Será la primera vez que el encuentro tenga lugar en el litoral, después de ediciones anteriores en Mendoza, San Juan, La Rioja, Salta y Córdoba.
Monti destacó que el evento había reunido cerca de 500 inscripciones al momento de la entrevista y valoró la participación de bodegas, productores, prestadores turísticos, instituciones y representantes del ámbito académico.
También subrayó el trabajo de articulación entre el sector público y privado para concretar el encuentro y atraer actividades durante períodos que no necesariamente coinciden con la temporada alta de los destinos.
Turismo de reuniones y desarrollo regional
La llegada de las jornadas a Paraná refleja, además, el trabajo de promoción del turismo de reuniones. Según explicó Monti, la postulación y organización del evento comenzaron con más de un año de anticipación e involucraron a distintos actores de la ciudad y de la provincia.
La estrategia busca que los encuentros profesionales no solo generen movimiento turístico durante sus fechas de realización, sino que también dejen conocimiento, vínculos comerciales y nuevas oportunidades para los prestadores locales.
En este caso, la combinación entre turismo de reuniones y enoturismo permite dar visibilidad a una actividad productiva en crecimiento y acercar sus propuestas a agencias de viajes, alojamientos, restaurantes y otros servicios turísticos.
Una nueva mirada sobre el litoral
Los cruceros fluviales y las visitas a bodegas representan dos caminos para diversificar la oferta turística de Entre Ríos y ampliar su posicionamiento más allá de los productos tradicionales.
La posibilidad de navegar entre ciudades, conocer áreas naturales y sumar experiencias gastronómicas propone una forma diferente de recorrer el litoral. A la vez, la recuperación de la vitivinicultura permite poner en valor una historia productiva que no siempre forma parte del imaginario turístico de la provincia.
Para Monti, el objetivo es desarrollar propuestas con identidad propia y aprovechar el potencial de los ríos para conectar destinos, generar nuevas experiencias y ampliar las oportunidades comerciales del sector.
La apuesta es que Entre Ríos deje de ser vista solamente como un destino de termas y carnavales y se consolide también como un territorio para descubrir a través de sus vinos, sus paisajes y sus rutas fluviales.